Donde acaba tu boca

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Este rotundo título XXXXXXXX XXXXX [2021], pone broche final a una trilogía desgarradora en la que concurren sentimiento, pasión, entrega... y un delirio protagonizado por el propio autor que ve, e incluso siente, como se desvanece la relación con el gran amor de su vida. Comienza recordando desde la primera página de este magistral poemario que «si el amor no se cuida, se pierde», en una clara alusión a su propio fracaso. La cruel dedicatoria no deja ningún atisbo de duda y exhibe el lado más íntimo y frágil de su impotencia: «Dedicado a ti, que sin tocarme sabes cerrar heridas" posiblemente la misma que Marín no esconde en su poemarios al reconocer que «el poeta disparó un verso... y murió el amor». 

Si hay un poemario, en la dilatada trayectoria de Fernando Marín, que exalta con suma perfección y delicadeza sus sentimientos hacia la persona que ha marcado realmente su vida, puede ser este. En el se conjugan la desolación y un encarnizado afán por sobrevivir ante el fracaso de quien sabe que ha cometido errores. La idílica relación que comienza con un PACTO [2019] termina por convertirse en una tormentosa realidad de quien se sabe impotente y fracasado en su empeño por curar heridas LABIOS PARA UNA HERIDA [2020]; las mismas que el protagonista va provocando, aún sin querer dañar, en el corazón de su amada. 

La declaración de sentimientos, el reconocimiento de sus propios errores y su manifiesta incapacidad de sobreponerse a las derrotas, provocan en el autor un agotamiento tal que le hace caer una y otra vez en su propio abismo de soledad y distanciamiento. Fruto, tal vez, de no querer renunciar a un amor vivido con tanta intensidad que suponía eterno y para siempre, lo que provoca en Marín un deseo de recluirse y permanecer alejado del mundo una vez que ha experimentado su propia fragilidad.

Si decides quererme

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SI DECIDES QUERERME [2019] es un S.O.S. del autor entre la vida y la poesía que muestra su sincero amor, aunque paradójicamente, absorto por el dolor que la renuncia le inflige. Su decisión, condicionada por circunstancias personales, le sitúa ante su propia conciencia entre la amargura y la angustia. Los versos de Fernando Marín son el nexo de una profunda sensibilidad y un constante deseo de amar hasta asombrarse de sus propias limitaciones. 

Su admiración por ella y el deseo de comprenderla crea en el poeta una necesidad cada vez más acusada de de entrega; con urgencia a veces y, casi siempre, con torpeza pero sabiendo que sólo se ama lo que se posee.

También recurre a la creación poética como forma terapéutica de desahogo, alivio y consuelo. La tentación al fracaso le lleva a la necesidad de escribir a diario para narrar la experiencia de su propio yo pero sobre todo para seguir las huellas de su musa.

Junto al poemario LO QUE ELEGIMOS SER [2020] y su libro DONDE ACABA TU BOCA [2021] Fernando Marín completa una trilogía intimista y desgarradora, mostrando un poeta inseguro, lleno de conflictos internos, pero dispuesto a todo por amor. Claro está que desafortunadamente se siente incapaz de buscarse en ella mientras asume el rol del fracasado con cierta incertidumbre.

 

 

 

 

 

 

Lo que elegimos ser

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Este rotundo título XXXXXXXX XXXXX [2021], pone broche final a una trilogía desgarradora en la que concurren sentimiento, pasión, entrega... y un delirio protagonizado por el propio autor que ve, e incluso siente, como se desvanece la relación con el gran amor de su vida. Comienza recordando desde la primera página de este magistral poemario que «si el amor no se cuida, se pierde», en una clara alusión a su propio fracaso. La cruel dedicatoria no deja ningún atisbo de duda y exhibe el lado más íntimo y frágil de su impotencia: «Dedicado a ti, que sin tocarme sabes cerrar heridas" posiblemente la misma que Marín no esconde en su poemarios al reconocer que «el poeta disparó un verso... y murió el amor». 

Si hay un poemario, en la dilatada trayectoria de Fernando Marín, que exalta con suma perfección y delicadeza sus sentimientos hacia la persona que ha marcado realmente su vida, puede ser este. En el se conjugan la desolación y un encarnizado afán por sobrevivir ante el fracaso de quien sabe que ha cometido errores. La idílica relación que comienza con un PACTO [2019] termina por convertirse en una tormentosa realidad de quien se sabe impotente y fracasado en su empeño por curar heridas LABIOS PARA UNA HERIDA [2020]; las mismas que el protagonista va provocando, aún sin querer dañar, en el corazón de su amada. 

La declaración de sentimientos, el reconocimiento de sus propios errores y su manifiesta incapacidad de sobreponerse a las derrotas, provocan en el autor un agotamiento tal que le hace caer una y otra vez en su propio abismo de soledad y distanciamiento. Fruto, tal vez, de no querer renunciar a un amor vivido con tanta intensidad que suponía eterno y para siempre, lo que provoca en Marín un deseo de recluirse y permanecer alejado del mundo una vez que ha experimentado su propia fragilidad.

 

 

 

 

 

 

 

Naufragios

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Se podría pensar que Marín es... un poeta del amor; pero el autor nos comienza a mostrar más espinas que rosas en su poético jardín. De esta realidad dan cuenta sus versos publicados en LABIOS PARA UNA HERIDA [2020], como continuidad al PACTO [2019] establecido en esta intensa trilogía que presenta a un poeta desdichado, víctima de si mismo y de sus errores constantes, dejando heridas. Pero que, pese al fracaso, no puede dejar de amar. No quiere dejar de amar. Desgarrador testimonio de quien trata de sobrevivir a través de los labios de la persona a la que hiere una y otra vez constantemente.

Durante el peregrinaje sentimental del corazón, el autor reconoce que nada puede darle más satisfacción que entregarse por completo a su amada, buscando la mejor versión de si mismo, pero... las inseguridades, la baja autoestima y su incapacidad de reconocer que tal vez ha llegado tarde para sembrar amor, le hace repudiarse creando una sensación de quien se siente maldito para el amor. «Viví mi libro y escribí mi vida» nos reconoce el poeta. Es evidente que la sensibilidad de Marín deja expuesta su fragilidad sentimental, a veces incomprendida incluso por ella, sin conseguir culminar su deseo de poeta enamorado. 

 

Tiempo al corazón

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Este rotundo título NADIE COMO TÚ [2021], pone broche final a una trilogía desgarradora en la que concurren sentimiento, pasión, entrega... y un delirio protagonizado por el propio autor que ve, e incluso siente, como se desvanece la relación con el gran amor de su vida. Comienza recordando desde la primera página de este magistral poemario que «si el amor no se cuida, se pierde», en una clara alusión a su propio fracaso. La cruel dedicatoria no deja ningún atisbo de duda y exhibe el lado más íntimo y frágil de su impotencia: «Dedicado a ti, que sin tocarme sabes cerrar heridas" posiblemente la misma que Marín no esconde en su poemarios al reconocer que «el poeta disparó un verso... y murió el amor». 

Si hay un poemario, en la dilatada trayectoria de Fernando Marín, que exalta con suma perfección y delicadeza sus sentimientos hacia la persona que ha marcado realmente su vida, puede ser este. En el se conjugan la desolación y un encarnizado afán por sobrevivir ante el fracaso de quien sabe que ha cometido errores. La idílica relación que comienza con un PACTO [2019] termina por convertirse en una tormentosa realidad de quien se sabe impotente y fracasado en su empeño por curar heridas LABIOS PARA UNA HERIDA [2020]; las mismas que el protagonista va provocando, aún sin querer dañar, en el corazón de su amada. 

La declaración de sentimientos, el reconocimiento de sus propios errores y su manifiesta incapacidad de sobreponerse a las derrotas, provocan en el autor un agotamiento tal que le hace caer una y otra vez en su propio abismo de soledad y distanciamiento. Fruto, tal vez, de no querer renunciar a un amor vivido con tanta intensidad que suponía eterno y para siempre, lo que provoca en Marín un deseo de recluirse y permanecer alejado del mundo una vez que ha experimentado su propia fragilidad.

 

 

 

 

 

 

Te amaré de todas formas

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Este rotundo título NADIE COMO TÚ [2021], pone broche final a una trilogía desgarradora en la que concurren sentimiento, pasión, entrega... y un delirio protagonizado por el propio autor que ve, e incluso siente, como se desvanece la relación con el gran amor de su vida. Comienza recordando desde la primera página de este magistral poemario que «si el amor no se cuida, se pierde», en una clara alusión a su propio fracaso. La cruel dedicatoria no deja ningún atisbo de duda y exhibe el lado más íntimo y frágil de su impotencia: «Dedicado a ti, que sin tocarme sabes cerrar heridas" posiblemente la misma que Marín no esconde en su poemarios al reconocer que «el poeta disparó un verso... y murió el amor». 

Si hay un poemario, en la dilatada trayectoria de Fernando Marín, que exalta con suma perfección y delicadeza sus sentimientos hacia la persona que ha marcado realmente su vida, puede ser este. En el se conjugan la desolación y un encarnizado afán por sobrevivir ante el fracaso de quien sabe que ha cometido errores. La idílica relación que comienza con un PACTO [2019] termina por convertirse en una tormentosa realidad de quien se sabe impotente y fracasado en su empeño por curar heridas LABIOS PARA UNA HERIDA [2020]; las mismas que el protagonista va provocando, aún sin querer dañar, en el corazón de su amada. 

La declaración de sentimientos, el reconocimiento de sus propios errores y su manifiesta incapacidad de sobreponerse a las derrotas, provocan en el autor un agotamiento tal que le hace caer una y otra vez en su propio abismo de soledad y distanciamiento. Fruto, tal vez, de no querer renunciar a un amor vivido con tanta intensidad que suponía eterno y para siempre, lo que provoca en Marín un deseo de recluirse y permanecer alejado del mundo una vez que ha experimentado su propia fragilidad.

 

 

 

 

 

 

Sobre todas las cosas

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Este rotundo título NADIE COMO TÚ [2021], pone broche final a una trilogía desgarradora en la que concurren sentimiento, pasión, entrega... y un delirio protagonizado por el propio autor que ve, e incluso siente, como se desvanece la relación con el gran amor de su vida. Comienza recordando desde la primera página de este magistral poemario que «si el amor no se cuida, se pierde», en una clara alusión a su propio fracaso. La cruel dedicatoria no deja ningún atisbo de duda y exhibe el lado más íntimo y frágil de su impotencia: «Dedicado a ti, que sin tocarme sabes cerrar heridas" posiblemente la misma que Marín no esconde en su poemarios al reconocer que «el poeta disparó un verso... y murió el amor». 

Si hay un poemario, en la dilatada trayectoria de Fernando Marín, que exalta con suma perfección y delicadeza sus sentimientos hacia la persona que ha marcado realmente su vida, puede ser este. En el se conjugan la desolación y un encarnizado afán por sobrevivir ante el fracaso de quien sabe que ha cometido errores. La idílica relación que comienza con un PACTO [2019] termina por convertirse en una tormentosa realidad de quien se sabe impotente y fracasado en su empeño por curar heridas LABIOS PARA UNA HERIDA [2020]; las mismas que el protagonista va provocando, aún sin querer dañar, en el corazón de su amada. 

La declaración de sentimientos, el reconocimiento de sus propios errores y su manifiesta incapacidad de sobreponerse a las derrotas, provocan en el autor un agotamiento tal que le hace caer una y otra vez en su propio abismo de soledad y distanciamiento. Fruto, tal vez, de no querer renunciar a un amor vivido con tanta intensidad que suponía eterno y para siempre, lo que provoca en Marín un deseo de recluirse y permanecer alejado del mundo una vez que ha experimentado su propia fragilidad.

 

 

 

 

 

 

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